El equipo ciclista Caja Inmaculada (CAI) afronta esta prueba con especial ilusión, aunque consciente de la dificultad de una vuelta de estas características, especialmente complicada tanto por la dureza del recorrido como por la calidad de las diferentes formaciones participantes, gran parte de ellas de categoría profesional.
Miguel Gómez, Javier Heras, Jesús García, Jorge Zamorano y Milton Ramos defenderán los colores del conjunto aragonés en esta ocasión, a los que se sumarán en calidad de cedidos el corredor del Cueva El Soplao Eloy Carral y el cántabro del Trasmiera Footon Jesús Merino. El oscense Lorenzo Buil, mejor aragonés de esta vuelta en los dos últimos años, no estará presente por una lesión de rodilla sufrida en la recta final de su preparación, que le va a mantener un mes alejado de la competición.
Esta edición se disputará sobre cuatro etapas, una más que en 2009, y los participantes tendrán que superar algunos de los míticos puertos del Tour de Francia. La ronda arrancará con una etapa de 159 kilómetros que unirá las localidades francesas de Semeac y Tarbes, con los puertos de Burg, Cieutat (ambos de segunda categoría) y Osmets (tercera) como principales dificultades orográficas.
Sin embargo, la jornada reina se vivirá el segundo día de competición. La etapa, Pierrefitte Nestalas-St Lary Pla d’Adet, de 147 kilómetros, incluye las ascensiones al Col Saint Savin (2ª), Tourmalet (categoría especial), Aspen (1ª) y la subida final a Pla d'Adet.
El 7 de agosto, coincidiendo con la disputa del penúltimo día de competición, la carrera entrará en territorio aragonés. La etapa transfronteriza comenzará en Lannemezan y, tras 161 kilómetros, concluirá en Boltaña. El puerto de Bielsa, de primera categoría, se presupone decisivo en una jornada en la que los ciclistas tendrán que superar también el puerto de Palo (2ª) en la parte final de la misma.
Por su parte, la cuarta y última etapa, de 148 kilómetros, se disputará entre Huesca y Zaragoza, una jornada en la, ante la ausencia de montaña, el viento puede jugar un papel destacado. Y es que, a pesar de no tener a priori grandes complicaciones, esta condición meteorológica puede hacer que los cortes y abanicos sean la nota predominante.
Luis Escribano, director deportivo del conjunto aragonés, ha manifestado sus impresiones ante este compromiso: “La participación de equipos profesionales endurece una carrera dura de por sí, aunque es una motivación más para dar lo mejor de nosotros mismos. Los ciclistas tienen en esta carrera una gran oportunidad para demostrar su nivel”. Respecto a las aspiraciones del CAI, Escribano ha señalado que “será difícil destacar, pero el equipo es potente y tiene armas para dar la cara”. “Acudimos sin complejos”, ha concluido.

Lorenzo Buil, mejor aragonés en esta prueba los
dos últimos años, no estará presente por lesión